Fecha: 2018-02-14

Oración por consejo


Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. 2 Samuel 2:1.

David siempre pedía el consejo divino (ver 1 Sam. 27-30). Luego de la muerte de Saúl, se abría una oportunidad para dejar el exilio y volver a su patria. En ese importante recodo del camino, su primera preocupación fue saber qué querría Dios que él hiciera. Quizá consultó por medio del sacerdote Abiatar (ver 1 Sam. 23:6, 9-12; 30:6-8). "¿Subiré?" Todo indicaba que había llegado el tiempo para que volviera. La respuesta de Dios fue: "Sube". ¿A dónde? "A Hebrón". ¿Por qué a Hebrón?

Hebrón está a 40 kilómetros (25 millas) al noroeste de Beerseba, en un hermoso valle rodeado de colinas verdes y tierras fértiles. Sus viñedos eran los mejores de Palestina. Era un buen lugar para establecer la capital provisional del nuevo reino meridional: un valle rodeado de montañas seguras, en la región de Judá, con una población amiga. David había tejido buenas relaciones con los habitantes de esa región cuando aún vivía Saúl. Era también, Hebrón, un lugar con historia: ahí descansaban Abraham, Sara, Isaac y Jacob, sepultados en la cueva de Macpela.

Por eso, apenas entró la caravana en Hebrón, "los hombres de Judá la aguardaban para dar la bienvenida a David y saludarlo como al futuro rey de Israel. Enseguida se hicieron arreglos para su coronación. 'Y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá' (2 Sam. 2:4)" (PP 754). David no se sentó en el trono como un traidor: una vez coronado como rey, lo primero que hizo fue honrar la memoria de Saúl y Jonatán. Fue un rasgo de sabiduría.

David administró el poder con sabiduría y templanza. Y cuando no lo hizo tuvo la valentía de reconocerlo. Se veía a sí mismo solo como una pieza en un rompecabezas mucho más grande. Por eso supo honrar la memoria de sus antecesores.

¡Qué bueno que podamos consultar a Dios en todos los momentos de la vida! Tú eres una pieza importante en el rompecabezas de Dios. Pero solo una pieza. Tu sabiduría consistirá en preguntarle a Dios cuál es tu parte en ese cuadro mayor.

Oración: Gracias, Señor, porque soy un eslabón en la cadena de la salvación.

Autor: Ricardo Bentancur | Libro: Las oraciones más poderosas de la Biblia

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