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  1. Libro Bendecida

    ¡Humillada!

    “Por lo tanto, si alguien piensa que está firme tenga cuidado de no caer" (1 Cor. 10: 12). 


  2. Libro Bendecida

    Un roce con la muerte

    "El ángel del Señor acampa en torno a los que le temen; a su lado está para librarlos" (Sal. 34: 7). 


  3. Libro Bendecida

    Él suple mis necesidades

    “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús” (Fil. 4: 19). 


  4. Libro Bendecida

    Dejando mi red

    "Mientras caminaba junto al mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: uno era Simón, llamado Pedro, y el otro Andrés. Estaban echando la red al lago, pues eran pescadores. 'Vengan, síganme -les dijo Jesús-, y los haré pescadores de hombres'. Al instante dejaron los redes y lo siguieron" (Mat. 4: 18-20). 


  5. Libro Bendecida

    La protección de Dios

    "Pues escrito está: 'Ordenará que sus ángeles te cuiden. Te sostendrán en sus manos'" (Luc. 4: 10) 


  6. Libro Bendecida

    ¡Hora de sanar!

    "Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente" (3 Juan 2). 


  7. Libro Bendecida

    El beneficio de la sabiduría

    "Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas” (Prov. 3: 5, 6). 


  8. Libro Bendecida

    Mi admirador secreto

    "Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad" (Jer. 31: 3). 


  9. Libro Bendecida

    “Me amas, ¿cierto?”

    "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados" (1 Juan 4: 10). “Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero" (1 Juan 4: 19).


  10. Libro Bendecida

    El poder de una firma

    "-¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: "Muéstranos al Padre? ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí el que realiza sus obras. Créanme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí o al menos créanme por las obras mismas" (Juan 14: 9-11).